Silencio. Ha llegado la hora. Su hora...
Ha llegado el momento que todos esperábamos. Ese todos incluye a aficionados, y autores y participantes en este concurso, que desde el epicentro del enero-febrero gaditano da inicio a una nueva fiesta, a un nuevo carnaval.
Silencio. Todos callados, que después del jaleo (un año más) con las entradas, el único motivo para darle al F5 debe ser, por el momento, buscar la señal más acertada de Onda Cádiz.
Silencio, que sólo queden en nuestros oídos esas coplas variadas para que luego entren en la memoria de esta nueva edición del COAC, sesión tras sesión, fase tras fase.
No me aguanto ni yo mismo hablando en casa, con tal de en cada descanso escuchar, entre otros gritos, ese "ole ole mi Cai, y lo digo a boca llena y el que no diga ole que se le seque..." de una María la Yerbabuena a la que, precisamente, habían 'secado' y sacado de este mundo semanas atrás vía Twitter.
No pido más. Sólo silencio. Porque ha llegado el momento de, cuando se abra el telón, decir eso de...'amoscushá'.

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